Por Jim Caruso y Meredith Damore
La incursión de Taylor Swift en el mundo del deporte es algo más que un simple fenómeno de la cultura pop. Es toda una lección magistral sobre cómo fidelizar a los seguidores, que muestra a los equipos y a las marcas cómo ampliar su público, reforzar la lealtad y convertir la relevancia en crecimiento a largo plazo.
Hemos analizado datos exclusivos sobre la audiencia a través de EPIC de Elevate, que permite crear perfiles detallados de los consumidores. Nuestros hallazgos ponen de relieve las lecciones extraídas del éxito de Swift que las marcas pueden aplicar en sus campañas a partir de 2025 y en adelante.
Cuando Swift entró en el mundo del deporte, no se trató solo de una aparición estelar de una celebridad. Se convirtió en un ejemplo de cómo los iconos culturales pueden ampliar las audiencias. Los «swifties» son un 16 % más propensos que los adultos estadounidenses a interesarse por aspectos del estilo de vida y la cultura pop que se solapan con el deporte, lo que crea puentes que atraen a nuevas comunidades al fandom.
La influencia de Swift radica en su autenticidad. Ya sea bromeando sobre el beer pong o apareciendo en un palco del estadio, su presencia se percibe como genuina, no como algo superficial. Esa cercanía genera confianza y reduce las barreras para los nuevos fans.
Cuando Swift saltó NFL , atrajo a nuevos seguidores al ecosistema, desde padres e hijas que disfrutan juntos en los estadios hasta ligas de fútbol americano de fantasía inspiradas en ella. Los «swifties» también tienen aproximadamente un 7 % más de probabilidades que el resto de adultos estadounidenses de tener hijos en su hogar, lo que pone de relieve las oportunidades naturales que existen para crear rituales en torno a la familia.
Personaje: Diego, el empresario familiar
Diego, un empresario de 39 años con dos hijos, es un buen ejemplo de este fenómeno. Cuando sus hijos se involucran en el juego a través de tradiciones inspiradas en Swift, su propio compromiso se intensifica. El deporte se convierte en una experiencia compartida en el hogar, y no solo en algo personal.
La estrategia de Swift abarca todos los puntos de contacto, desde lanzamientos en vinilo hasta guiños ocultos en los videoclips, pasando por sus atuendos para los partidos. Cada interacción genera conversación y refuerza la fidelidad.
Nuestros datos muestran que los «Swifties» son un 19 % más propensos que la media a interactuar en múltiples plataformas digitales y redes sociales. Para los equipos deportivos, esto demuestra el valor de crear ecosistemas en los que los aficionados puedan conectar antes, durante y después de los partidos.
La comunidad de fans de Swift se nutre de arcos narrativos prolongados. Cada lanzamiento, aparición y adelanto genera una expectación que mantiene el interés. Hemos observado que los «Swifties» superan sistemáticamente la media en las categorías digitales, culturales y de entretenimiento, con múltiples afinidades que se sitúan entre 115 y más de 145 puntos por encima de la media. Este patrón refleja un compromiso sostenido, más que picos efímeros, el tipo de comportamiento a largo plazo que los equipos deportivos deberían cultivar.
Ve más allá de las promociones puntuales
Crea experiencias que conecten el partido de hoy con las tramas futuras, como el lanzamiento de un álbum. Tal y como afirma Jamie Álvarez, directivo de un club de la Major League Soccer: «Ser fan de Taylor Swift me ha hecho valorar aún más la relevancia. No solo en el momento, sino en cómo las historias evolucionan y conectan con la gente a lo largo del tiempo... Las experiencias de marca más impactantes son aquellas que crean una continuidad emocional».
Establecer vínculos con la cultura popular
Los «Swifties» destacan especialmente en los cruces culturales, y algunas de sus preferencias en materia de entretenimiento alcanzan una puntuación de 145 o más en comparación con la media. Este interés supone una oportunidad para que las marcas deportivas se asocien con músicos, diseñadores o influencers que tengan repercusión en ambos ámbitos.
Perfil: Harper, la profesional urbana
Harper, una profesional de 28 años de Nueva York, se mantiene al tanto de las novedades a través de TikTok, Instagram y los medios de comunicación especializados en moda. Para ella, las colaboraciones culturales de un equipo no son simples promociones, sino señales de relevancia e identidad.
Dado que los «Swifties» suelen vivir en hogares con niños, los momentos de cruce entre ambos mundos crean oportunidades naturales para el fanatismo intergeneracional.
Álvarez señala: «Ya sea una letra que siga resonando años después o un momento sorpresa que resulte personal, se trata de crear vínculos que trasciendan al público habitual y atraigan a comunidades más amplias. Para llegar de verdad al público, debemos ser relevantes de una forma inclusiva, intencionada y en sintonía con la cultura».
En el ámbito deportivo, esto significa crear experiencias familiares y comunitarias que no solo entretengan en el momento, sino que se conviertan en rituales duraderos que se transmitan de generación en generación.
Personaje: Keisha, la mamá ejecutiva
Keisha, una ejecutiva de 51 años y madre de tres hijos, valora las experiencias de lujo en los días de partido como una forma de estrechar lazos con su familia, al tiempo que refuerza su propia identidad tanto como profesional como aficionada.
La lección es sencilla: las relaciones son más importantes que los trucos publicitarios. La comunidad de fans de Swift demuestra que, cuando cada punto de contacto se percibe como algo intencionado, la lealtad se refuerza. Los equipos deportivos pueden seguir su ejemplo considerando las entradas como puntos de acceso a una experiencia continua que incluye contenido digital, acceso exclusivo y puntos de contacto con la comunidad.
Taylor Swift no es solo una estrella del pop. Es una creadora de comunidades de fans. Su incursión en el mundo del deporte demuestra cómo las conexiones culturales estratégicas amplían las audiencias, refuerzan la fidelidad e impulsan el crecimiento a largo plazo. Para los profesionales del marketing deportivo, la conclusión es clara: la implicación no se basa en momentos puntuales, sino en el impulso. Al pensar a largo plazo, de forma intercultural y anteponiendo la familia, las marcas deportivas pueden cultivar el tipo de fidelidad que hace que los aficionados se sientan parte del club, ya sea Harper, la profesional urbana que busca relevancia e identidad; Diego, el empresario familiar que convierte los partidos en rituales domésticos; o Keisha, la madre ejecutiva que transmite tradiciones a sus hijos.
Jim Caruso es director de innovación de Elevate. Meredith Damore es directora general del área de asesoramiento en liderazgo y vicepresidenta sénior de eficacia organizativa de Elevate.