Desafío
Stanford una hoja de ruta clara para el crecimiento de los ingresos de sus estadios y pabellones, incluyendo los derechos de denominación, las localidades VIP y los patrocinios. El reto consistía en evaluar los activos existentes, identificar oportunidades sin explotar y crear estrategias viables para su monetización, todo ello sin dejar de planificar futuras renovaciones y mejoras en la experiencia de los aficionados.