Desafío
Los organizadores del torneo necesitaban mejorar la experiencia de los aficionados, atraer a nuevos públicos y diversificar la oferta de localidades y servicios de hospitalidad, todo ello sin dejar de garantizar el crecimiento de los ingresos. Lograr un equilibrio entre la oferta de entradas de categoría superior y la de entrada general, en consonancia con las tendencias del mercado y las expectativas de los consumidores, supuso un complejo reto estratégico.