David Waingarten, director creativo de estrategia, analiza tres aspectos que la oficina moderna puede aprender de la economía de la experiencia actual.
La economía de las experiencias ha transformado nuestra forma de vida, y los sectores están evolucionando para adaptarse a los nuevos tiempos. En todos los sectores y espacios, estamos asistiendo a un mayor intercambio de experiencias: un diseño que fusiona las experiencias que uno esperaría encontrar en un lugar con las de otro.
Algunos ejemplos son:
• El diseño de recintos deportivos que sigue las tendencias de los hoteles y las aerolíneas, sustituyendo las gradas generales por palcos de lujo y clubes privados
• La residencia de U2 en The Sphere y la gira «Eras Tour» de Taylor Swift combinan música y espectáculo para crear una narrativa digital altamente inmersiva
• Coches con aspecto de teléfonos inteligentes, que satisfacen nuestra expectativa de que todas las interfaces digitales se parezcan a las que llevamos encima todo el día
• Los hoteles y los inmuebles corporativos incorporan cada vez más arte digital e instalaciones interactivas inmersivas, lo que hace que los vestíbulos parezcan galerías de arte
Estamos descubriendo que las formas de vida que mejor sobreviven y prosperan son aquellas que toman prestado de otros entornos. ¿Qué puede aprender el diseño de los espacios de trabajo de esto para ofrecer a los empleados espacios más inspiradores y atractivos?
1. Da prioridad a las emociones frente a la tecnología
Pocas personas entienden cómo funciona realmente la tecnología de The Sphere en Las Vegas, pero cualquiera que haya visto un espectáculo allí puede describir cómo se vive la experiencia. Los lugares de trabajo también pueden ofrecer experiencias enriquecedoras y colectivas; sin embargo, a menudo se centran en la infraestructura y la tecnología de oficina como soluciones a las necesidades humanas.
Para diseñar espacios en los que la gente quiera estar, debemos dar prioridad a sus necesidades emocionales y profesionales, y no a los esquemas audiovisuales ni a las especificaciones de las pantallas.
2. Crear espacios acogedores y con un propósito definido
Los lugares de trabajo pospandémicos necesitan algo más que un cambio de imagen; necesitan un propósito. El diseño experiencial no solo pone de manifiesto y realza el propósito fundamental de una empresa, sino que crea los espacios y las condiciones para que las personas conecten con ese propósito y entre sí.
Una buena narración funciona porque nos invita a formar parte de algo más grande y a sentirnos parte de algo. Los fans de Taylor Swift no solo compran una entrada para un concierto, sino que pasan a formar parte de una comunidad global. Y eso vale mucho más que el precio de la entrada.
3. Aprovecha los «lugares terceros»
Acudimos a cafeterías, bares, parques y plazas para recargar energías, vivir encuentros fortuitos y volver a conectar con gente fuera del ámbito del hogar y el trabajo. Las grandes empresas se inspiran en estos espacios para diseñar lugares de trabajo que reúnan a las personas de forma más informal, difuminando la frontera entre el exterior y el interior.
«Del mismo modo que el diseño biofílico en el lugar de trabajo busca satisfacer nuestra necesidad de estar cerca de la naturaleza, la recreación de los terceros espacios pretende enriquecer los lugares de trabajo con las mismas dinámicas sociales que encontramos en el mundo exterior». —David Waingarten, director creativo de estrategia
¿Cuál es tu ____________ + ____________?
Para crear espacios que ofrezcan experiencias y se adapten a las necesidades cambiantes de los empleados, los diseñadores de espacios de trabajo deberían plantearse combinar dos tipos de lugares. ¿Una oficina y una cafetería? ¿Una sala de reuniones y un laboratorio?
No todas las combinaciones funcionarán, pero unir ideas que a primera vista parecen no tener relación entre sí puede aportar valor, despertar la inspiración y fomentar una mayor productividad y colaboración entre los trabajadores.
Lee el artículo completo de David en la revista Work Design Magazine.
David Waingarten, director creativo de estrategia
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David cuenta con más de 20 años de experiencia en la dirección de experiencias interactivas e inmersivas basadas en narrativas para marcas internacionales y clientes del ámbito cultural, desde la concepción hasta la entrega. Le apasiona descubrir y plasmar la esencia de un proyecto, definir su visión creativa y dirigir a los equipos para que lo lleven a cabo con la máxima calidad posible.
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