Desafío
El reto consistía en encontrar a una líder con la visión estratégica y la experiencia internacional necesarias para guiar a la liga en esta nueva etapa. La WNBL se encontraba en un momento crucial, con un impulso creciente en el deporte femenino, unas expectativas cambiantes por parte de los aficionados y un panorama digital y mediático en rápida evolución. Para aprovechar esta oportunidad, la liga necesitaba un director ejecutivo capaz de modernizar su estrategia digital y mediática, acelerar el crecimiento de la audiencia y fortalecer las alianzas comerciales, al tiempo que defendiera con autenticidad los valores de la liga y su compromiso con la diversidad y la inclusión.